Llego la primera, la fabrica ha estado cerrada por la noche así que me toca encender las máquinas, salgo del vestuario, ya vestida, todo está muy oscuro. Doy las luces, a la vez que las máquinas, y entonces todo se enciende, espero a que mis ojos y mis oídos se acostumbren, y los abro dispuesta a salir, pero justo en ese momento, mientras me doy la vuelta, lo veo, una gotita de algo rojo que cae del techo, levanto la vista, y ahí está, un niño de mi edad, vestido con un traje, que parece de astronauta, con un casco que le cuelga del cuello ensangrentado, la sangre brota de una herida causada por la navaja que tiene clavada en la clavícula, también puedo ver un agujero en su traje a la altura del pecho, sangre, mucha sangre... Y después nada.
Este año me he propuesto crear mi propia historia, una historia de ciencia ficción, tendrá tres tipos de capítulos, las cartas en cursiva, la historia de Edgar en letra tipo ordenador, y la de Leyre, en letra normal. Espero que os guste la historia y por favor, dejad algún comentario.
jueves, 18 de abril de 2013
Una nueva misión
-27, 28, 29, 30, 31...,32....,33.......
-Edgar-Gritan a mi espalda
Me sobresalto, y me caigo de la barra de dominadas, caigo haciendo un ruido seco, contra el suelo.
-Auugg-me retuerzo, la veo, Eva está ahí con su cara impasible, creo que la he visto soltar una sonrisa mientras caía, ¡Qué cruel!- ¿Qué pasa, ya no se puede ni entrenar tranquilo?
-Es que no deberías estar entrenando...-Dice en tono de replica
-Si entreno, porque entreno, si no entreno porque no entreno... ¡De verdad, nunca me vas a dejar tranquilo!
-Cuando empieces a priorizar, y hagas caso de los horarios que dicto cada mañana. Ahora deberías estar hackeando la señal del transmisor que cogisteis en el reconocimiento
-Si lo estaba haciendo, pero tenía que cargar, y me puse a entrenar, todavía le debe faltar un rato.
-Sí, por eso lleva una hora pitando, que me ha dejado los oídos...-Dice con enfado
Miro al reloj, han pasado 3 horas, se me ha pasado la hora...
-Lo siento, no me había fijado en el reloj, ahora mismo voy, lo siento-Salgo corriendo de la sala, pero su brazo me retiene.
-Ya lo hice yo, pero la próxima vez tendrás que llevar un reloj en la muñeca.
-Gracias, tomare nota
-Vamos tenemos reunión
La sigo, llegamos a la sala de reuniones, es una habitación gris, con una mesa metálica en el centro, y 7 sillas grises, y muy muy incómodas. Me siento, y entonces, me retuerzo otra vez de dolor, ya me había olvidado de la caída,pero parece que no me va a dejar en paz en unos días. Empiezan a llegar los demás, El jefe, Drake, Elena, Roberto y el nuevo secretario del jefe, al que no conozco. Al parecer, han descubierto una base nueva, que no es lo que parece.
-Iréis Edgar y Drake, ¿De acuerdo?-Dice el jefe
-Iréis Edgar y Drake, ¿De acuerdo?-Dice el jefe
-Te juro que me encantaría ir-Digo, intentando semejar que es un dolor insoportable, que lo es, aunque nunca he sido capaz de reflejar mis sentimientos con mi tono de voz-Pero, me he caído de la barra de dominadas, y ahora no puedo andar bien, y me duele mucho.
-De acuerdo, vete a la enfermería, vete tú Roberto
-Veo la cara de ambos, a Edgar nunca le ha caído bien Roberto, y el sentimiento es recíproco, me siento un poco mal por ellos, pero si pudiera ir, lo haría
Una charla trivial
-Este es muy barato y los batidos son bastante realistas- dice ella animada
-Vale, entremos-Le respondo con ímpetu, estoy hambrienta.
Entramos dentro, el local es pequeño, tiene cafeteras oxidadas, y posters de grupos antiguos en las paredes. Suena una música muy extraña, a los cantantes no se les entiende y los instrumentos casi tapan la voz del cantante. Debe de ser música de antes del cambio.
-De que quieres el batido-me pregunta Elisa
-De lo mismo que tú
-Dos de menta y vainilla-le dice al camarero.-Son los que saben más natural, mi padre dice que antes los batidos se hacían con fruta de verdad, incluso había batidos de chocolate, que según mi madre eran los mejores del mundo. Ahora ya no hay ni café, sólo se puede comer batidos que solo saben a agua, pero en denso, ¡Es asqueroso!
Nos llevan los batidos a la mesa, le doy un sorbo, la verdad es que no saben a agua ni a suero, aunque el sabor a menta es el único que siento. No noto la vainilla por ningún lado
-Has visto que chico más guapo-Me susurra al oído.
Yo no me había fijado nada en él, llevaba el pelo en cresta, ropas completamente negras, con tachuelas, y en su camiseta ponía un nombre, que más tarde relacioné con uno de los posters de la pared. La verdad es que llevaba unas pintas muy raras, pero los rasgos de su cara eran bastante duros, y muy atractivos.
La música sonaba muy alto, apenas podía oír las tonterías de Elisa, se sentía bien tener a alguien con quién hablar, creo que no me reía tanto desde..., que digo reírme tanto, hace que no me reía desde que mis padres murieron, ves ahí está otra vez yo, pensando en mis padres sin ni siquiera sentir la más mínima pena por ellos. Esto no es normal. Elisa sigue contándome de su vida. Sus padres sobrevivieron, porque estaban cerca de la zona cero, y huyeron de milagro. Ella ahora parece que solo le preocupa de ser feliz, sus padres consiguieron una casa de un hombre anciano "Elegido" al que cuidaban para ganar un poco de dinero, aunque a ellos no les aceptaban, porque pensaban que le habían matado ellos.
-¡Si ese hombre, estaba a un paso de morir, antes de la revolución, y en cuanto se enteró de que su sobrino se murió, su corazón no aguantó más y murió!-Gritó enojada-además mis padres y yo le queríamos mucho, siempre nos dejaba quedarnos a dormir cuando hacía frío, y me daba galletas y chocolate, de el de verdad-Dijo con un poco de tristeza.
Veo al camarero coger una especie de teléfono antiguo, y enseguida apaga la música y nos pide que nos vallamos enseguida, que él nos invita. Cuando salimos, puedo ver una cara de "Problemas" en el camarero, y un sutil gesto de muñeca de Elisa. Salimos.
-Vale, entremos-Le respondo con ímpetu, estoy hambrienta.
Entramos dentro, el local es pequeño, tiene cafeteras oxidadas, y posters de grupos antiguos en las paredes. Suena una música muy extraña, a los cantantes no se les entiende y los instrumentos casi tapan la voz del cantante. Debe de ser música de antes del cambio.
-De que quieres el batido-me pregunta Elisa
-De lo mismo que tú
-Dos de menta y vainilla-le dice al camarero.-Son los que saben más natural, mi padre dice que antes los batidos se hacían con fruta de verdad, incluso había batidos de chocolate, que según mi madre eran los mejores del mundo. Ahora ya no hay ni café, sólo se puede comer batidos que solo saben a agua, pero en denso, ¡Es asqueroso!
Nos llevan los batidos a la mesa, le doy un sorbo, la verdad es que no saben a agua ni a suero, aunque el sabor a menta es el único que siento. No noto la vainilla por ningún lado
-Has visto que chico más guapo-Me susurra al oído.
Yo no me había fijado nada en él, llevaba el pelo en cresta, ropas completamente negras, con tachuelas, y en su camiseta ponía un nombre, que más tarde relacioné con uno de los posters de la pared. La verdad es que llevaba unas pintas muy raras, pero los rasgos de su cara eran bastante duros, y muy atractivos.
La música sonaba muy alto, apenas podía oír las tonterías de Elisa, se sentía bien tener a alguien con quién hablar, creo que no me reía tanto desde..., que digo reírme tanto, hace que no me reía desde que mis padres murieron, ves ahí está otra vez yo, pensando en mis padres sin ni siquiera sentir la más mínima pena por ellos. Esto no es normal. Elisa sigue contándome de su vida. Sus padres sobrevivieron, porque estaban cerca de la zona cero, y huyeron de milagro. Ella ahora parece que solo le preocupa de ser feliz, sus padres consiguieron una casa de un hombre anciano "Elegido" al que cuidaban para ganar un poco de dinero, aunque a ellos no les aceptaban, porque pensaban que le habían matado ellos.
-¡Si ese hombre, estaba a un paso de morir, antes de la revolución, y en cuanto se enteró de que su sobrino se murió, su corazón no aguantó más y murió!-Gritó enojada-además mis padres y yo le queríamos mucho, siempre nos dejaba quedarnos a dormir cuando hacía frío, y me daba galletas y chocolate, de el de verdad-Dijo con un poco de tristeza.
Veo al camarero coger una especie de teléfono antiguo, y enseguida apaga la música y nos pide que nos vallamos enseguida, que él nos invita. Cuando salimos, puedo ver una cara de "Problemas" en el camarero, y un sutil gesto de muñeca de Elisa. Salimos.
viernes, 12 de abril de 2013
Reconocimiento
Continué hasta el medio del pasillo, allí donde este se bifurcaba en 4 caminos distintos, no se oía nada más que mi respiración entre cortada, mis pasos y el silbido que hacía Drake al respirar. Parecía que no había nadie, sin embargo, no podíamos confiarnos. Según los planos era el de la derecha, sin embargo, podía ver una pequeña luz fluorescente emerger de una de las puertas del pasillo de enfrente. Me acerqué a ella, cuando me giré para ver si había entrado alguien, Drake me miraba con cara de "¿Qué pasa?" me acerqué lo más sigilosamente que pude, sin posar los tobillos en el suelo, y prácticamente aguantando la respiración. Cuando llegué a la puerta, estaba abierta, mire por el milímetro de espacio que había entre la puerta y el marco, pero no vi nada, parecía que la luz venía de otra puerta abrí, levante el arma a la altura del ojo, para tener mejor perspectiva, me coloqué detrás de una mesa, no oí nada, ni siquiera pasos. Levante la cabeza sobre la mesa. Todo vacío, la luz provenía de otra puerta, avancé hacia ella mirando detrás de cada mesa, parecía un laboratorio. Pero al parecer todo el material (microscópicos, tubos de ensayo, ordenadores...) debían de estar guardados. Llegué hasta ella y la examiné con la luz del arma, era blanca con una manilla negra y una cerradura debajo, además tenía un seguro con un identificador de iris. Decidí que era mejor dejarlo como estaba, a fin de cuentas, debía de ser una cámara frigorífica donde guardarían las muestras, o lo que fuera que hacían allí. Decidí salir en silencio, pero cuando estaba a punto de abrir la puerta oí pasos. Salí dispuesto a disparar pero me encontré a Drake con las manos en alto diciéndome que me tranquilizara, que era él
-¿Por qué no estás vigilando?-pregunté enfadado
-Llamó Eva, dice que nos quedaba poco tiempo, que acabáramos enseguida- Dijo él en tono de disculpa.
-Perdona, pero pensaba que había alguien, vamos, cogeré los papeles
-No, tranquilo, los he cogido yo, pensaba que quizás habías encontrado algo interesante
-¡Qué va!, ya te lo contaré, pero salgamos de aquí antes de que llegue alguién.
-¿Por qué no estás vigilando?-pregunté enfadado
-Llamó Eva, dice que nos quedaba poco tiempo, que acabáramos enseguida- Dijo él en tono de disculpa.
-Perdona, pero pensaba que había alguien, vamos, cogeré los papeles
-No, tranquilo, los he cogido yo, pensaba que quizás habías encontrado algo interesante
-¡Qué va!, ya te lo contaré, pero salgamos de aquí antes de que llegue alguién.
jueves, 11 de abril de 2013
Como cualquier día a partir de ahora
Me pongo esos vaqueros recién planchados que han dejado en mi taquilla, hacía tiempo que no me ponía ropa tan limpia y suave. Los botones de la blusa son demasiado grandes para los agujeros, por eso me lleva un buen rato ponérmela bien, pero como he llegado pronto no me doy mucha prisa tampoco, el vestuario está vacío, pronto saldrán las chicas del segundo turno y llegarán las del mío. Oigo voces, creo que hablan sobre las posibles causas de El Cambio, un tema, que en mi opinión está ya muy manido. ¿Manido? Ya hablo como mis padres, siempre de manera correcta y usando palabrejas raras de esas. De repente entran unas 6 mujeres en el vestuario, pero parece que haya entrado un circo entero, no se puede ser más ruidosa. Algunas me saludan, otras simplemente, pasan de mí. Aún quedan 10 minutos para que empiece mi turno, y no tengo nada que hacer. La verdad es que las personas del segundo turno son todas muy mayores, hombres y mujeres, todos con mucha pinta de alegres y dicharacheros. Pero demasiado altruistas para mí. Todos son gente que vivía en esta zona cero. Creo que piensan que son los elegidos y que tienen un poco de rencor hacia los supervivientes. Hacia los ricos no, porque ellos les han mantenido dándoles trabajos, comprándoles sus casas a muy altos precios... Ya se han ido todos, deben de estar a punto de llegar las chicas de mi turno, casi todas chicas muy jóvenes, hijas de supervivientes o de familias muy pobres de la zona cero. La primera en entrar es Elisa. Sus padres son supervivientes y aún viven. Es muy alegre y habla por los codos, aunque a veces resulta un poco pesada. Pero creo que la caigo bien
-¡Leyre!- Grita
-Hola Elisa...-respondo tímidamente
-¿Cómo es que llegas tan pronto, ni yo que creía que entrabamos hace 10 minutos he llegado antes que tú?-Dice con cara de cansada
-Pues si creías eso llegas tarde
-La puntualidad es mi único defecto-dice con tono de superioridad, imitando a los Propios (así se les llaman a los habitantes originarios de la zona cero)-Me río
-Oye no te apetecerá tomarte un batido esta tarde.- Sugiere ella
-Claro, ¿al salir de trabajar?
-Vale, ya era hora de que llegara alguien de mi edad a la fábrica, aquí son todos unos carcamales-Susurra
-¡Leyre!- Grita
-Hola Elisa...-respondo tímidamente
-¿Cómo es que llegas tan pronto, ni yo que creía que entrabamos hace 10 minutos he llegado antes que tú?-Dice con cara de cansada
-Pues si creías eso llegas tarde
-La puntualidad es mi único defecto-dice con tono de superioridad, imitando a los Propios (así se les llaman a los habitantes originarios de la zona cero)-Me río
-Oye no te apetecerá tomarte un batido esta tarde.- Sugiere ella
-Claro, ¿al salir de trabajar?
-Vale, ya era hora de que llegara alguien de mi edad a la fábrica, aquí son todos unos carcamales-Susurra
lunes, 8 de abril de 2013
La oficina
-Despejado por aquí-Digo en voz baja por miedo a que nos oigan.-¿Hay alguien en ese lado Drake?
-No, señor despejado aquí también
-Te he dicho que no me llames señor, aquí en la resistencia no hay títulos, sólo cabezas de misión-Le reprocho, la verdad es que fue una suerte encontrar a Drake, él antes era parte de los "Guerreros invisibles", pero le mandaron desertar cuando perdonó la vida de un rebelde. En los Guerreros no se les permite la compasión, y eso era algo que Drake no entendía, por suerte, le encontramos tumbado en una cueva del ala oeste de la periferia del sector 16-8 vestido con su traje de coronel. Le tomamos en principio cómo prisionero, para sonsacarle información, pero luego decidimos soltarle y ´él nos suplico unirse a nuestro bando. Creía que estaban haciendo cosas terribles y que quería sentirse útil. Es un tirador magnífico y parece no tenerle miedo a nada. Pero aún sigue un poco la disciplina tan estricta de los Guerreros.
-Según el mapa, el pasillo a tomar es ese.-Dice, con un tono de voz tan bajo que si no fuera porque tengo su boca pegada a la oreja no lo habría oído
-De acuerdo, yo avanzaré hacia la mitad- Tú, te quedaras vigilando aquí hasta que yo llegue y compruebe que no hay nadie
-Por supuesto, señor..., Digo... Edgar.
-Eso está mejor. Ahora concéntrate
-No, señor despejado aquí también
-Te he dicho que no me llames señor, aquí en la resistencia no hay títulos, sólo cabezas de misión-Le reprocho, la verdad es que fue una suerte encontrar a Drake, él antes era parte de los "Guerreros invisibles", pero le mandaron desertar cuando perdonó la vida de un rebelde. En los Guerreros no se les permite la compasión, y eso era algo que Drake no entendía, por suerte, le encontramos tumbado en una cueva del ala oeste de la periferia del sector 16-8 vestido con su traje de coronel. Le tomamos en principio cómo prisionero, para sonsacarle información, pero luego decidimos soltarle y ´él nos suplico unirse a nuestro bando. Creía que estaban haciendo cosas terribles y que quería sentirse útil. Es un tirador magnífico y parece no tenerle miedo a nada. Pero aún sigue un poco la disciplina tan estricta de los Guerreros.
-Según el mapa, el pasillo a tomar es ese.-Dice, con un tono de voz tan bajo que si no fuera porque tengo su boca pegada a la oreja no lo habría oído
-De acuerdo, yo avanzaré hacia la mitad- Tú, te quedaras vigilando aquí hasta que yo llegue y compruebe que no hay nadie
-Por supuesto, señor..., Digo... Edgar.
-Eso está mejor. Ahora concéntrate
Cumpleaños "Feliz"
Vuelvo a prender las velas con la penúltima cerilla de la caja, es la tercera vez, pero a la tercera va la vencida. Por fin consigo que se queden encendidas, pese al frío y las corrientes de aire de este maldito agujero. ¿cómo llegamos aquí?; aún recuerdo las viejas historias de mi madre, de su casa cuando era pequeña, una casa con ventanales, con un tejado rojo, un jardín verde y una valla blanca, o al menos eso es lo que recuerda, tan sólo tenía 8 años cuando El Cambio llegó, Tan solo una pequeña parte de la población pudo salvarse, la mayoría gente con dinero que pudo viajar a zonas mas seguras, también se salvó la gente que se encontraba en zonas cero y muy pocos luchadores que consiguieron sobrevivir. Entre ellos mis padres, quizás por ello estoy en este maldito agujero en el que vivo desde que nací, mis padres no tenían ni dinero ni casa en ninguna de las zonas vivas, y dado que para tener una casa necesitaban dinero encontraron esta cueva, bueno, tampoco está tan mal, muchos de los rebeldes ni siquiera tienen casa y como han de vivir a la periferia de los sectores, dónde el clima es mucho más extremo y dónde el trabajo escasea, y siempre es en condiciones precarias; tampoco es que yo pueda alardear de un trabajo genial, pero al menos los jefes son simpáticos y me da para comer, algo que no ha sido seguro desde que murieron mis padres, hace ya medio año. Es extraño que aunque me he acordado de ellos no he llorado por ellos en todo el día, ni siquiera he sentido cómo se me encogía el corazón cada vez que hablaba de ellos. Debe de ser porque era mi primer día de trabajo y he estado ocupada. Qué más dará, lo importante es que hoy soy un año más vieja, y que por fin podré empezar a trabajar.
jueves, 4 de abril de 2013
Prólogo
-Su café Señor Meliora
-Gracias Margaret, Vuelve a tu puesto, tengo que hacer una llamada importante
-Por supuesto, llámeme si necesita algo
-Lo haré
Margaret sale de la habitación, me pregunto si es tan pesada porque se preocupa por mí, o solo es por lo cotilla que es. Siempre metiendo las narices en mis asuntos, cómo si no tuviera bastantes problemas con los rebeldes que se intentan infiltrar en mis bases, cómo para tener que andar preocupándome de la lealtad de mis empleados; quizás debería probar con ellos mis nuevas técnicas de persuasión. Aunque eso sería muy arriesgado. Da igual, dentro de unos meses todo el mundo me suplicara ayuda, y entonces mi poder no solo será inmenso en este sector, lo será en todo el planeta. Y todo gracias a esa panda de inútiles que nunca se han preocupado de la tierra, ni de controlar a sus dirigentes, ni de investigar, ni de recordar su pasado. Un maldito pueblo que sólo se ha preocupado de si mismo, del dinero y del poder. Y gracias a ellos, yo tendré el poder, el dinero, y les controlaré a todos porque para eso fui creado, para salvar a esta maldita panda de inútiles. Ya lo decía mi padre, un pueblo que olvida su historia, es un pueblo condenado a repetir los mismos errores, una y otra vez. Por suerte (o por desgracia) para ellos yo estoy aquí y pienso sacarles de esta situación en la que se han metido ellos sólitos, pero a un alto precio. Mi padre... Maldito bastardo, pero gracias a él soy quién soy, todo esto es gracias al monstruo que creó en mi interior, todo lo que estudié e investigué era por no dormir y tener esas pesadillas (yo en aquella caja durante 3 horas, y después golpes con el cinturón botellas de whisky vacías en mi cabeza, aquel olor a heroína, su cuerpo en el sofá, frío, muy frío y muy blanco, un policía y luego negro, todo negro.), prefiero no recordarlo, ese recuerdo solo me hace más débil, y la debilidad no es una opción, y mucho menos ahora, mucho menos en mí.
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