jueves, 4 de abril de 2013

Prólogo


-Su café Señor Meliora
-Gracias Margaret, Vuelve a tu puesto, tengo que hacer una llamada importante
-Por supuesto, llámeme si necesita algo
-Lo haré
Margaret sale de la habitación, me pregunto si es tan pesada porque se preocupa por mí, o solo es por lo cotilla que es. Siempre metiendo las narices en mis asuntos, cómo si no tuviera bastantes problemas con los rebeldes que se intentan infiltrar en mis bases, cómo para tener que andar preocupándome de la lealtad de mis empleados; quizás debería probar con ellos mis nuevas técnicas de persuasión. Aunque eso sería muy arriesgado. Da igual, dentro de unos meses todo el mundo me suplicara ayuda, y entonces mi poder no solo será inmenso en este sector, lo será en todo el planeta. Y todo gracias a esa panda de inútiles que nunca se han preocupado de la tierra, ni de controlar a sus dirigentes, ni de investigar, ni de recordar su pasado. Un maldito pueblo que sólo se ha preocupado de si mismo, del dinero y del poder. Y gracias a ellos, yo tendré el poder, el dinero, y les controlaré a todos porque para eso fui creado, para salvar a esta maldita panda de inútiles. Ya lo decía mi padre, un pueblo que olvida su historia, es un pueblo condenado a repetir los mismos errores, una y otra vez. Por suerte (o por desgracia) para ellos yo estoy aquí y pienso sacarles de esta situación en la que se han metido ellos sólitos, pero a un alto precio. Mi padre... Maldito bastardo, pero gracias a él soy quién soy, todo esto es gracias al monstruo que creó en mi interior, todo lo que estudié e investigué era por no dormir y tener esas pesadillas (yo en aquella caja durante 3 horas, y después golpes con el cinturón  botellas de whisky vacías en mi cabeza, aquel olor a heroína, su cuerpo en el sofá, frío, muy frío y muy blanco, un policía y luego negro, todo negro.), prefiero no recordarlo, ese recuerdo solo me hace más débil, y la debilidad no es una opción, y mucho menos ahora, mucho menos en mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario