Me pongo esos vaqueros recién planchados que han dejado en mi taquilla, hacía tiempo que no me ponía ropa tan limpia y suave. Los botones de la blusa son demasiado grandes para los agujeros, por eso me lleva un buen rato ponérmela bien, pero como he llegado pronto no me doy mucha prisa tampoco, el vestuario está vacío, pronto saldrán las chicas del segundo turno y llegarán las del mío. Oigo voces, creo que hablan sobre las posibles causas de El Cambio, un tema, que en mi opinión está ya muy manido. ¿Manido? Ya hablo como mis padres, siempre de manera correcta y usando palabrejas raras de esas. De repente entran unas 6 mujeres en el vestuario, pero parece que haya entrado un circo entero, no se puede ser más ruidosa. Algunas me saludan, otras simplemente, pasan de mí. Aún quedan 10 minutos para que empiece mi turno, y no tengo nada que hacer. La verdad es que las personas del segundo turno son todas muy mayores, hombres y mujeres, todos con mucha pinta de alegres y dicharacheros. Pero demasiado altruistas para mí. Todos son gente que vivía en esta zona cero. Creo que piensan que son los elegidos y que tienen un poco de rencor hacia los supervivientes. Hacia los ricos no, porque ellos les han mantenido dándoles trabajos, comprándoles sus casas a muy altos precios... Ya se han ido todos, deben de estar a punto de llegar las chicas de mi turno, casi todas chicas muy jóvenes, hijas de supervivientes o de familias muy pobres de la zona cero. La primera en entrar es Elisa. Sus padres son supervivientes y aún viven. Es muy alegre y habla por los codos, aunque a veces resulta un poco pesada. Pero creo que la caigo bien
-¡Leyre!- Grita
-Hola Elisa...-respondo tímidamente
-¿Cómo es que llegas tan pronto, ni yo que creía que entrabamos hace 10 minutos he llegado antes que tú?-Dice con cara de cansada
-Pues si creías eso llegas tarde
-La puntualidad es mi único defecto-dice con tono de superioridad, imitando a los Propios (así se les llaman a los habitantes originarios de la zona cero)-Me río
-Oye no te apetecerá tomarte un batido esta tarde.- Sugiere ella
-Claro, ¿al salir de trabajar?
-Vale, ya era hora de que llegara alguien de mi edad a la fábrica, aquí son todos unos carcamales-Susurra
Me encanta tu historia, sigue así
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