-Este es muy barato y los batidos son bastante realistas- dice ella animada
-Vale, entremos-Le respondo con ímpetu, estoy hambrienta.
Entramos dentro, el local es pequeño, tiene cafeteras oxidadas, y posters de grupos antiguos en las paredes. Suena una música muy extraña, a los cantantes no se les entiende y los instrumentos casi tapan la voz del cantante. Debe de ser música de antes del cambio.
-De que quieres el batido-me pregunta Elisa
-De lo mismo que tú
-Dos de menta y vainilla-le dice al camarero.-Son los que saben más natural, mi padre dice que antes los batidos se hacían con fruta de verdad, incluso había batidos de chocolate, que según mi madre eran los mejores del mundo. Ahora ya no hay ni café, sólo se puede comer batidos que solo saben a agua, pero en denso, ¡Es asqueroso!
Nos llevan los batidos a la mesa, le doy un sorbo, la verdad es que no saben a agua ni a suero, aunque el sabor a menta es el único que siento. No noto la vainilla por ningún lado
-Has visto que chico más guapo-Me susurra al oído.
Yo no me había fijado nada en él, llevaba el pelo en cresta, ropas completamente negras, con tachuelas, y en su camiseta ponía un nombre, que más tarde relacioné con uno de los posters de la pared. La verdad es que llevaba unas pintas muy raras, pero los rasgos de su cara eran bastante duros, y muy atractivos.
La música sonaba muy alto, apenas podía oír las tonterías de Elisa, se sentía bien tener a alguien con quién hablar, creo que no me reía tanto desde..., que digo reírme tanto, hace que no me reía desde que mis padres murieron, ves ahí está otra vez yo, pensando en mis padres sin ni siquiera sentir la más mínima pena por ellos. Esto no es normal. Elisa sigue contándome de su vida. Sus padres sobrevivieron, porque estaban cerca de la zona cero, y huyeron de milagro. Ella ahora parece que solo le preocupa de ser feliz, sus padres consiguieron una casa de un hombre anciano "Elegido" al que cuidaban para ganar un poco de dinero, aunque a ellos no les aceptaban, porque pensaban que le habían matado ellos.
-¡Si ese hombre, estaba a un paso de morir, antes de la revolución, y en cuanto se enteró de que su sobrino se murió, su corazón no aguantó más y murió!-Gritó enojada-además mis padres y yo le queríamos mucho, siempre nos dejaba quedarnos a dormir cuando hacía frío, y me daba galletas y chocolate, de el de verdad-Dijo con un poco de tristeza.
Veo al camarero coger una especie de teléfono antiguo, y enseguida apaga la música y nos pide que nos vallamos enseguida, que él nos invita. Cuando salimos, puedo ver una cara de "Problemas" en el camarero, y un sutil gesto de muñeca de Elisa. Salimos.
Este personaje es muy interesante, dará alegría a la historia..
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